XLII
La tormenta finalmente terminó. La noche no era un escenario seguro para avanzar con el Artefacto, por lo que decidieron comer y descansar hasta que el sol saliera para retomar el viaje. Lika se sentó al lado de Daniel y Gringa se alejó de su lado para que pudieran hablar con tranquilidad. Se sentaron unos momentos en silencio mientras comían, frente a frente. Daniel se sintió en la obligación de hablar:
—Creame, Lika —le dijo a la joven, honestamente apenado —creame cuando le digo que lo intenté con todas mis fuerzas. Organizamos equipos, repartimos tareas, quisimos sinceramente cambiar el Domo. Jamás olvidé a los nuestros. Jamás olvidé a Alba. Imagino que es por eso que intentaron asesinarme.
—Hallará paz si, en lugar de huir, decide quedarse aquí, reunir fuerzas y enfrentarse a sus enemigos.
—Temo que desde el Domo envíen fuerzas a buscarme. No podría resistir otra muerte por mi culpa.Venga conmigo, Lika.
—No. Entiendo la oferta, y también los riesgos de rechazarla. Prefiero morir. Pero igual, no se preocupe, el lugar tiene infinidad de escondites. Además, en esta diferencia numérica de una contra todos, encontrarme oculta aquí durante una usurpación me da una ventaja: podría matarlos, uno a uno, en los recodos de los túneles. De a dos sería más sencillo. No entiendo por qué, Daniel, huye rumbo a lugares desconocidos en medio de personas desconocidas. Por su historia, usted está atado a dos lugares, eso es un lugar más que la mayoría de la gente. Quédese, por favor, y ejerza su derecho a la venganza conmigo.
—No creo estar atado a nada, Lika. O, al menos, no estoy atado a ningún lugar. Celebro la inesperada llegada de personas que, al igual que yo, están libres de arraigo. Pero lo cierto es que, cuanto más quiero parecerme a ellos, más me parezco a usted. Desconozco la inmensidad del mundo y la cantidad de personas que lo habitan, pero creo que no existe una persona con la que esté más conectado, a fuerza de experiencias de vida y sangre derramada. Quizá sea usted, Lika, la única persona en el mundo capaz de entenderme. Quizá yo sea el único capaz de entenderla.
“No puedo quedarme porque temo que la maten por mi culpa. Mi salud es endeble; no tendría sentido mi ayuda como guerrero. Pero volveré con el ejército que necesita para cumplir con su venganza, que será también la mía. A menos que la muerte me encuentre en el camino, estaré aquí acompañado de guerreros y armas para enfrentar juntos a Diana.
Esa noche se unieron, por primera vez. Esa noche sus heridas, las viejas y las nuevas, entrelazadas, conformaron una especie de mapa, una geografía del cuerpo, de la lucha y del dolor.
El amanecer los encontró, a ellos y al mundo, envueltos en una extraña calma. Un nuevo sentimiento se había incorporado a sus vidas, trazando una cartografía nueva en su interior.
Encontraron al resto del grupo acondicionando el Artefacto. El horizonte libre de tormentas parecía no tener fin. Era una invitación a continuar.
Gringa no quería alejarse de su hija, pero sabía que si la encontraban en ese lugar su familia pagaría las consecuencias de la traición. Se aferraba a su bolsa de semillas como si buscara en ella la confirmación de que su decisión era la acertada. Daniel había prometido volver, y ella lo acompañaría: con el tiempo se reencontraría con su hija y su asociado.
Para Daniel tampoco era sencillo. Antes de partir, se acercó a Lika en un último intento:
—Venga con nosotros. Olvidemos todo. El mundo es muy amplio. Encontraremos un lugar mejor, juntos.
—Cualquier lugar del mundo se mediría por la cantidad de pasos que me alejan de mi hogar. Quédese conmigo y cerremos juntos, para siempre, nuestra herida compartida.
—Estos lugares me están asfixiando. Necesito tomar distancia para recuperar el aire y la fuerza. Volveré, tal como lo prometí.
—Que así sea, entonces. Aquí estaré.
Se besaron largamente, aferrados a la esperanza de que ese beso no sería el último.
Daniel no escuchó las palabras de agradecimiento del grupo hacia Lika. Quizás ella tampoco lo hizo. Estaban atravesados por una nueva sensación, una especie de dulce angustia que no podían comprender.
Ambos dudaron, al mismo tiempo, cuando la puerta del Artefacto se cerró para continuar el viaje.
Comentarios
Publicar un comentario