XLIII

 


La marcha del Artefacto era firme. Algunos minutos después de la partida, aquel lugar trascendental para tantas personas era apenas una elevación disimulada en el horizonte. Daniel miró hacia atrás por última vez con la certeza de que el alejamiento no sería definitivo. Volvería, tal como lo prometió, y no lo haría sólo. Desde la elevación, Lika los vio convertirse en un punto en el horizonte cada vez más pequeño hasta finalmente perderse en la inmensidad. La acompañaba la certeza del reencuentro y la seguridad de que no estaría sola para recibirlos. 

El paisaje en el que casi nada crece debía ser correctamente dibujado en el mapa. 

— ¿Cómo lo llamaremos? —consultó Laszlo

—Los viajeros mencionan este lugar con el nombre de Pampa

—Pampa será, entonces —dijo Daniel. 

Tomó uno de los objetos de Laszlo y, con pintura roja, comenzó a escribir el nombre del territorio en un rincón del Artefacto. Laszlo, atento a cada trazo, comenzó a replicarlo en el mapa. 


FIN

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